lunes, 26 de diciembre de 2016

¡Qué pena! ¡很可惜!



Después de tanta felicidad en la entrada anterior, hoy tengo que reconocer que a veces cuesta mantenerse en ese estado de felicidad, la vida parece que se concentra en traerte amarguras.

Al día siguiente de escribir y de planear todo lo que iba a hacer con mi tiempo de parón forzoso, a mi marido se le reventaron unas varices esofágicas y el susto ha sido enorme, tan grande que una vez más he tenido que recordarme, que el ser feliz no puede depender de lo que tienes o de lo que te pasa, que para ser feliz hay que buscar lo positivo dentro del momento que estés afrontando.

He conocido en el hospital a una mujer increíble, la vida la ha tratado duro muy duro, su marido es parapléjico desde hace un montón de años y por si esto fuera poco ha perdido a varios hijos. Pero Lucia es un torrente de vitalidad y alegría, la generosidad personificada, una persona sacrificada y respetuosa. Hemos compartido una  habitación pequeña de hospital, durante cinco días y casi sin palabras, me ha dado una gran lección:

La vida hay que dominarla no puedes dejar que te domine.


Feliz con mis mosaicos 

En cuanto llegue la primavera seguiré añadiendo mosaicos a mi parcela y disfrutando de lo que tengo, en este momento vuelvo a tener tiempo...y deseo que siga siendo así mañana.